jueves, 3 de mayo de 2012

EL SUEÑO DUCAL Y LAS FÁBRICAS TEXTILES EN BÉJAR (SALAMANCA)


Ha soltado sus flores el cedro de enfrente.
Son flores muy duras y oscuras
Como la suerte de mi país. Y no tienen aroma.
Como si prefirieran reservar su fragancia
Para tiempos mejores.

Las Flores de Cedro, de Rafael Mendoza

.



.-No hay nada como visitar un lugar, cuando éste es mostrado por personas del lugar, en este caso bejaranos de pura cepa, de la tierra, orgullosos de mostrar lo que tienen y esforzándose por ponerlos en valor. Estas sensaciones son las que hemos experimentado en la salida realizada el pasado domingo 25 de Marzo de 2012 al Espacio Natural de la Sierra de Béjar-Candelario. Un viaje al renacimiento, una ruta senderista  e ingeniería industrial dieron mucho de sí y como viene siendo habitual, se lo relatamos a continuación de la mano de nuestros compañeros Laura y Andrés, anfitriones del día:

.- En principio, la jornada se presentaba interesante, íbamos a tener un poco de todo: visitas culturales, paseos por el campo y la compañía de los buenos amigos ¿se puede pedir más? Además, todo parecía indicar que tendríamos un buen día en cuanto a la climatología se refiere y así fue como sucedió. Salíamos, como siempre, desde la pista polideportiva del barrio de Vistahermosa y nos encaminamos hacia la ciudad de Béjar. El día comenzaba con una visita al Jardín del Bosque, pero antes de narrar cómo transcurrió ésta, y a modo de reivindicación de lo que un día fue y hoy ya no es, me voy a permitir la licencia de dar un breve paseo por este lugar con una chiquilla de 6 años que conocí hace ya muchos años. Recuerdo cuando entró por primera vez en este lugar, era como uno de esos cuentos de princesas que a ella le gustaba leer. Lo primero que le impresionó fue el estanque tan maravilloso que había allí en medio, lleno de patos, cisnes y peces, con una barquita que se balanceaba allí en medio y que te podía llevar a un templete que había en medio del estanque. Los niños correteaban por todas partes mientras sus padres tiraban una manta en el suelo sobre la hierba para ir preparando la merienda, y entre tanto los chiquillos subían y bajaban por unas escalinatas hasta los jardines que había un poco más abajo repletos de flores y fuentes por las que corría incesante el agua; los nenúfares flotaban en el agua, los magnolios se mostraban en todo su esplendor y escondidos entre los setos aparecían inocentes surtidores que mojaban por sorpresa a todo aquel que no anduviese con cuidado. Es fácil rememorar el olor a hierba, a flores y a bosque, y aún resuena en mis oídos el piar de los pájaros y los gritos de los niños mientras jugaban en aquel hermoso jardín que, entonces, estaba vivo.


Laura y Andrés, bejaranos de pro y magníficos guías

.-Ahora sí comenzaremos realmente con la descripción de lo que fue el día, y como he mencionado anteriormente, empezamos con la visita al Jardín del Bosque. Es este espacio una creación del Renacimiento realizada a mediados del siglo XVI para los Duques de Béjar, situándose en una posesión que los duques mantenían como coto de caza y a los que se le incorporó el conocido como Prado Sanjuaniego.  El paseo comienza en la zona residencial, un conjunto de edificios constituido por la casa de los guardeses, el palacete de recreo, la capilla y las caballerizas. El palacete está situado frente al estanque alto, con unas excelentes vistas al bosque y a la sierra. Cada una de sus ventanas presenta el escudo de los Zúñiga en la parte superior, el de los Sotomayor a la izquierda y el de iniciales F. G. a la derecha, alusivo a Francisco de Zúñiga y Sotomayor, IV duque de Béjar entre 1565 y 1591, y Guiomar de Mendoza y Aragón, su primera esposa, fallecida en 1548. Fue en el año 1567 cuando se erigió esta construcción. Detrás del palacete se encuentra una pequeña capilla, y junto a la capilla están las caballerizas, encontrándose ambas prácticamente en ruinas. De frente al palacete podemos ver el estanque, siendo este una gran pieza de agua, de influencia hispanomusulmana, pero sobre todo flamenca. Lo más llamativo es su isla central en la que destaca el templete de estilo neomorisco instalado hacia 1896 en sustitución del original. El estanque se llena con las aguas del arroyo Garganta del Oso, desviadas en plena sierra desde mediados del siglo XVI.


El estanque del Jardín del Bosque

.-Todos pudimos comprobar el lamentable estado en que éste se encontraba, careciendo casi completamente de agua y dejando más margen a la imaginación que a otra cosa. Años atrás, estas aguas servían para regar los jardines y huertos que hay un poco más abajo. Siguiendo el paseo, junto al palacete, se llega a la Fuente de la Sábana, un monumental ingenio de piedra construido a principios del siglo. Su nombre se debe a la delgada lámina de agua que se vertía por la ranura bajo su arco. Su coronación barroca muestra el escudo de los Zúñiga y Sotomayor. Desde este punto se disfruta de una bella panorámica del estanque y del monte, con el santuario del Castañar y la Peña de la Cruz al fondo. Junto a la Fuente de la Sábana se encuentra un robusto tejo centenario, posiblemente el árbol más viejo del Bosque. Un poco más atrás, podemos ver un antiguo lavadero.


El magnífico botánico del Jardín del Bosque

.-En la parte alta de esta terraza podemos observar diferentes elementos arquitectónicos, como escalinatas, bancos y rotondas, todos ellos labrados en piedra y desde donde en algunos momentos podemos divisar entre los árboles el palacio ducal de Béjar, residencia urbana de los Zúñiga. Si seguimos bordeando el estanque se llega a la Fuente de los Ocho Caños, situada enfrente del palacete. La fuente tiene un pilar octogonal y una taza con ocho surtidores tallados que muestran diferentes figuras. A su alrededor, un recinto rectangular con un banco corrido y un elegante detalle arquitectónico en el que figuran los mismos escudos que realzan las ventanas del palacete. Antes de comenzar a bajar hacia los jardines, y junto al estanque está situado el "cubo del desaguadero" que presenta una escalera de caracol para facilitar el vaciado del agua embalsada y no para acceder hasta la isleta central a través de un pasadizo, como muchos creímos de niños y quizás, no tan niños.


Espléndido tapiz vegetal.

.-Muy cerca de este cubo se encuentra la escalinata de piedra que conduce a la terraza del jardín y más abajo se encuentra el jardín, rediseñado hacia 1871 según el gusto romántico. Con aquella reforma se perdió el trazado geométrico que presentaba originalmente con sus setos tallados y se introdujeron las altas coníferas que perduran aún a día de hoy. Entre ellas destaca por su gran porte la sequoia de la parte central de la terraza, cosa que pudieron comprobar nuestros chavales formando un gran corro y abrazando este inmenso árbol, ¿cuántos erais?, chicos. Aunque el gran abrazo no había terminado ahí, por la tarde llegaría otro aún mayor. También en este jardín pudimos apreciar algunos vestigios aislados del jardín renacentista que en su día fue, como la Fuente del Escudo, el mascarón de la ría, la pila de la Fuente del Cisne y otra fuente circular de tazas. Ya para finalizar la visita pudimos asomarnos a la escalinata que conecta el jardín con lo que antiguamente constituyó la huerta del bosque, espacio dedicado antiguamente al cultivo de todo tipo de frutales y desde donde también se aprecia la alameda, camino que conecta con lo que antaño fue la entrada original de este recinto: la Puerta de la Justa.


Preciosidad escultórica en los jardines de palacio.

.-Desde este grupo de senderismo, queremos agradecer al Grupo Cultural “San Gil” todas las publicaciones que ha realizado sobre esta villa del Renacimiento, en las que nos hemos apoyado para realizar esta visita, y sin las cuales no habríamos podido guiarnos de un modo correcto. Igualmente queremos sumarnos a este u otros grupos para la defensa y rehabilitación de esta parte tan importante de nuestro Patrimonio Histórico, considerado como un Bien de Interés Cultural en su categoría de Jardín Histórico. Desde el año 1996 este espacio es de titularidad municipal, año en que fue adquirido por el Ayuntamiento de Béjar, por lo que aunque quizás no sea este el mejor momento, sí que consideramos necesaria su recuperación y rehabilitación para el disfrute de todos los bejaranos o ciudadanos en general que deseen disfrutar del que en su día fue un bello lugar.

.-Dicho esto, y tras dirigirnos en nuestros vehículos hacia la Plaza de Santa Teresa, desde aquí nos encaminamos hacia el conocido como Puente Viejo para comenzar la Ruta de las Fábricas Textiles. El valor de esta ruta reside en el importante patrimonio histórico industrial de Béjar que constituye una importante identidad cultural de su floreciente pasado textil. La mayor parte de las fábricas se encuentran abandonadas en la actualidad, siendo sus imponentes figuras a lo largo del río testigos de una historia, que esperemos nunca más se vuelva a repetir. Para la mayor parte de los bejaranos este paseo puede resultar deprimente, pero a nuestros senderistas parece que les gustó la experiencia. El comienzo de este paseo habilitado durante la construcción de la depuradora de aguas se sitúa junto a la salida del llamado Puente de la Feria, en el comienzo de la carretera de Ciudad Rodrigo. Hay que atravesar otro puente metálico construido a finales del siglo XIX, que da acceso a la fábrica textil de Rafael Díaz para, saltando un pequeño murete, iniciar el recorrido que de inmediato vuelve a pasar por el citado puente, esta vez por debajo. Nosotros hemos decidido comenzar el camino en la fábrica de Rafael Díaz --una de las pocas que aún sigue en funcionamiento-- porque aunque la señalización oficial de esta ruta no marca aquí su inicio, así evitamos un trozo de carretera bastante peligroso por carecer casi totalmente de arcén. Aquí se ofreció una breve explicación del porqué de la situación de estas industrias junto al río, ya que así se cumple la función básica de aprovechar la corriente del agua para dar servicio a las fábricas y poner en movimiento sus máquinas o alimentar sus turbinas.


Pesquera en la ruta de las Fábricas Textiles.

.-Para aprovechar mejor este agua, parte de la corriente se represa en las distintas "pesqueras" que permiten distribuir el agua por los canales. Durante la ruta, se puede observar la pesquera de los Caballos, la pesquera de los Capitanes, la pesquera Tapia y la pesquera de los Ladrones. Esta ruta es un camino sencillo y agradable que transcurre en su totalidad por un paseo fluvial. El recorrido total de ida y vuelta hasta tomar el túnel de la vía es de aproximadamente 4 km y nosotros lo recorrimos en aproximadamente una hora y media. En lugares estratégicos del recorrido vamos encontrando paneles explicativos que nos van guiando para interpretar lo que estábamos viendo. En nuestro recorrido pasamos por los siguientes lugares:

Recuerdos del pasado.

Antigua Fábrica de D. Luís Izard Muñoz
• Antigua Fábrica de Leandro Téllez
• Fábrica Pablo Farras Faus S.A.
• Museo Textil
• Puente Gótico de San Albín
• Fábrica Hilaturas Béjar S.A. (HIBESA)
• Antigua fábrica de La Industrial Bejarana o La Estambrera
• Antigua Fábrica de García y Cascón

.-Durante el paseo, varios senderistas intentaban adivinar la vegetación que íbamos dejando atrás, casi sin hojas en este momento del año, pero fácilmente se podían apreciar diferentes árboles como chopos, álamos, alisos, sauces o fresnos. Cabe destacar, la antigua fábrica de Gilart, transformada hoy día en lo que algún día será el museo textil de la ciudad, y tan sólo unos metros después se alza el puente gótico de San Albín, uno de los más antiguos de Béjar que podría datar del siglo XIII. Conviene no perder este lugar como punto de referencia, ya que a nuestra vuelta será aquí donde enlazaremos con el túnel. La ruta continúa y vamos dejando atrás diferente edificios, todos ellos imponentes, resaltando casi al final dos esbeltas chimeneas cónicas de ladrillo que se erigen testigos de la decadencia del lugar. Finalmente llegamos al lugar donde concluye esta ruta, y es aquí donde se han instalado unos bancos que invitan al descanso y a la contemplación de la bella perspectiva que se observa desde este lugar, combinando lo fabril de las naves, lo medieval de las murallas y lo natural del monte. Es aquí donde Mercedes nos invita también a ver de lejos el impresionante árbol al que nos dirigiremos por la tarde, todo un espectáculo de grandiosidad.
Volvemos sobre nuestros pasos durante un breve trayecto y cuando pasamos de nuevo bajo el Puente de San Albín, tomamos una rampa o escalinata de madera que sale a nuestra izquierda pocos metros más adelante, y aquí en lugar de cruzar el puente por su parte superior, torcemos exactamente en sentido contrario o sea cuando estamos arriba nos encaminamos hacia la derecha.


El impertérrito Puente Albín salva las aguas del Cuerpo de Hombre.

.-Aquí llegamos a la vía del ferrocarril y tras recorrerla siempre con la adecuada precaución, nos encaminamos hacia la boca del túnel para atravesarlo, sólo serán unos 300 metros, así es que todo el mundo a buscar sus linternas. Es obvio decir que por aquí no circula ningún tren desde hace ya muchos años, concretamente desde 1985 nos recuerda Carlos. También fue él el encargado de hacernos una demostración del funcionamiento de una cámara oscura en el interior del túnel aprovechando la oscuridad, está bien eso de aprender cosas nuevas mientras caminamos. Después de atravesar el túnel vamos a salir al otro lado de la ciudad, ya que hemos atravesado Béjar transversalmente, y subiendo por una pequeña cuesta de tierra nos dirigimos hacia las conocidas viviendas de La Fabril, construidas en los terrenos de lo que en su día también fue una de las fábricas de la ciudad. Aquí cruzamos la carretera para coger enfrente un camino llamado Cañada de Merinas y al llegar arriba cruzamos la carretera nacional N-630 para, desde la Panificadora Bejarana (Pambesa), iniciar una breve ascensión hasta el lugar donde tenemos pensado comer, el Parque de Santana. Es este un cuidado parque en medio de una zona de monte bajo habilitado con mesas, bancos, columpios para los más pequeños y rampas de patinaje al que llegamos en escasos 10 minutos tomando el camino que sale desde la panificadora. Además, mientras comemos, podemos refrescarnos en su fuente de la que mana un agua fresquísima durante todo el año, al tiempo que, una vez más, compartimos todos los dulces que cada uno va repartiendo de mesa en mesa. Si es que así no se puede…



La hora de comer, imperdonable para al senderista.

.-Después de charlar animadamente durante el merecido descanso y de intentar que los chavales dejaran de jugar y corretear por el parque --ellos son incansables--, comenzamos la última parte de lo que será nuestra jornada, vamos a por el cedro centenario. Destacamos que está perfectamente señalizado con las marcas características de un sendero local, así es que no perderemos nunca la referencia de la marca blanca y verde. Nos situamos junto a la fuente del parque de Santana, y detrás de esta fuente parte el camino que nos llevará primero al paraje conocido como La Centena, lugar donde hoy se encuentran dos casa rurales y que debe este nombre al cultivo del centeno años atrás. Cuenta la leyenda que fue de aquí de donde partieron varios bejaranos cubiertos con musgo para asustar a los moros que entonces habían tomado la ciudad y así echarlos de allí, pero no olvidemos, que sólo es eso, una leyenda. Tras pasar por las dos casas rurales anteriormente mencionadas, continuamos en la misma dirección sin desviarnos nunca por las trochas que ascienden a otras partes del monte. Este tramo concluye en una portera de madera y alambres que deberemos dejar convenientemente cerrada una vez pasada. Tras ella nos encontramos con la curva de una pista siguiendo nosotros por la derecha. Antes de llegar a la nueva finca --La Francesa-- en donde ya se aprecia el perfil del cedro, debemos desviarnos hacia la izquierda siguiendo las indicaciones. Así accederemos a una vista increíble del árbol: un Cedro del Atlas de unos 140 años que sorprende, sobre todo, por su espectacular tronco. No sé los chavales que se juntaron para abrazarlo, pero desde luego que fueron muchos y todo el mundo se hizo allí su foto para recordar el momento.


El Cedro Centenario, en la finca de La Francesa.

.-La tarde avanzaba y era el momento de dirigirnos hacia la ciudad para concluir la jornada, por lo que continuamos el camino retomando la pista forestal que nos llevaría de nuevo hasta la vía del tren, donde tomamos el sentido de la derecha y tras andar durante un corto trayecto junto a los raíles, o sobre ellos en el caso de los chavales (es que no paran), llegamos a la antigua Estación del Tren, hoy día también en desuso, y desde donde caminando pocos metros más, llegamos hasta la salida del túnel que habíamos atravesado durante el mediodía. Desde aquí subimos la siempre dura Cuesta de las Olivillas y llegamos hasta el parque situado en la Corredera donde ya nos despedimos para retomar el viaje de vuelta a casa.

 .-No sé al resto de los senderistas, pero a mí me queda un sabor de boca un poco agridulce de este día; tuvimos una temperatura excepcional, visitamos lugares muy bellos y caminamos como siempre en la mejor de las compañías, pero a mí me queda el sentimiento de que todo lo que habíamos visto estaba en desuso y abandonado --El Bosque, las fábricas, el ferrocarril--, y que un patrimonio tan importante como el que aquí hubo, hoy ha quedado en el olvido o en la desidia de los que en algún momento pudieron hacer algo por luchar por esta zona y no dejarla presa del abandono como así ha sucedido, ojala algún día podamos volver a ver esta ciudad brillar en todo su esplendor, como un día lo hizo. En todo caso, muchas gracias por vuestra compañía y hasta el próximo sendero.


Geniales una vez más, pequeños senderistas...¡¡enhorabuena!!.

.-Aquí podrás disfrutar de una amplia galería fotográfica:


.-Y aquí otra espléndida muestra de nuestro compañero Alfredo:


.-Esta fotografía aérea de la ruta, te será muy útil:


Ruta Fábricas Textiles de Béjar


.-Este mapa topográfico te será muy útil:


Mapa Topográfico Fábricas Textiles de Béjar.

.-Fuente y fotografías: Grupo de senderismo del barrio de Vistahermosa-Buenaventura.

1 comentario:

CARLOS JAVIER FERNÁNDEZ HERRERO dijo...

Laura, felicidades por el relato, parece que estoy haciendo otra vez la ruta y por su puesto, abrazos a Andrés, pues estoy seguro que en este relato, hay parte de él.

Nos vemos.